En una carta dirigida al presidente del
PLD, Tavárez Mirabal señala que “a política no es hija de la razón, la
política es siempre un asunto de interés. Y cuando llega el momento de
reconocer que la utilidad de nuestras acciones e intenciones es cada día
más lejana, y hasta contradictoria, con las del Partido que ustedes
dirigen, hace falta simplemente reconocer que es la hora de abandonar
esa permanente tensión que me impide dedicarme efectivamente a lo que
considero los temas más decisivos en esta hora del país”.
Medios locales han informado que la
diputada hará oficial su renuncia este jueves. Se recuerda que Minou ha
tenido diferencias con algunos proyectos sometidos por compañeros del
oficialista partido, lo que a su entender no se corresponde con lo que
ella considera.
“Me voy del PLD pero no me voy de la
política. Vengo de un hogar donde adquirí conciencia de la necesidad
del compromiso con los demás, donde aprendí la solidaridad sintiéndola
primero y para siempre conmigo ante el dolor de la pérdida fruto de la
arrogancia, la intolerancia, el despojo y la crueldad”, indica la
diputada en la misiva que exponemos íntegra a continuación.
Santo Domingo, República Dominicana, 21 de mayo de 2014.
Señor
Leonel Fernández Reyna
Presidente
del Partido de la Liberación Dominicana.
Todo lo que diga ahora lo he dicho
antes. Lo he dicho en mi condición de militante del Partido de la
Liberación Dominicana, de integrante de su Comité Central, de diputada
al Congreso Nacional, como ciudadana, y sobre todo como dominicana, hija
de esta media isla a la que admito y quiero con sus luces y sus
sombras. Y lo he dicho y hecho con el ejemplo de tantos y tantas que
llegaron hasta el sacrificio supremo por una mejor vida para quienes la
habitamos, y con la clara conciencia de que la vida y la política
también significan enfrentar a quienes por demasiados años han impedido,
y pretenden seguir haciéndolo, nuestro progreso, nuestro desarrollo y
nuestra democracia.
La política no es hija de la razón, la
política es siempre un asunto de interés. Y cuando llega el momento de
reconocer que la utilidad de nuestras acciones e intenciones es cada día
más lejana, y hasta contradictoria, con las del Partido que ustedes
dirigen, hace falta simplemente reconocer que es la hora de abandonar
esa permanente tensión que me impide dedicarme efectivamente a lo que
considero los temas más decisivos en esta hora del país.
No es mi intención provocar ningún
debate. Se sabe de antemano de su imposibilidad. Tampoco lo intentaré en
el futuro. Los temas del país son otros. Mejor dicho, es otro.
El futuro de República Dominicana me
convoca. Me convoca su democracia tan dependiente todavía de prácticas
que quisiéramos superadas. Me convoca la crisis institucional cada vez
más a la vista de todos y todas. El descrédito de la política me
convoca junto a la falta de credibilidad de tantos representantes
populares y el aumento inmoral de la pobreza. Me convoca la lucha por
mejores gobiernos, por un mejor poder legislativo, por mejores gobiernos
municipales, por una justicia independiente.
Me voy del PLD pero no me voy de la
política. Vengo de un hogar donde adquirí conciencia de la necesidad
del compromiso con los demás, donde aprendí la solidaridad sintiéndola
primero y para siempre conmigo ante el dolor de la pérdida fruto de la
arrogancia, la intolerancia, el despojo y la crueldad.
Me quedo en la política cumpliendo mis obligaciones como legisladora, de acuerdo con el mandato Constitucional: “Las
y los senadores y diputados no están ligados por mandato imperativo,
actúan siempre con apego al sagrado deber de representación del pueblo
que los eligió, ante el cual deben rendir cuentas.”
Me quedo en la política para hacer lo
que prometí hace unos meses con motivo de un acto que fue, también, un
reconocimiento de mis deudas, una reafirmación de mis compromisos y mi
decisión de cumplir con mi deber: “El primer paso para ascender hoy a
las “escarpadas montañas de Quisqueya”, para alcanzar su pico Duarte,
la más elevada de todas, quizás consista en reconocer que la línea que
nos divide ya no es la que trazaron los llamados grandes caudillos.
Hoy, avanzado el siglo XXI, tenemos el desafío de reconocernos en lo que
en realidad debe unirnos: la defensa de los Derechos Humanos, la lucha
contra la pobreza, la justicia, la democracia y la paz”.
Tan segura estoy de que esos principios e
intenciones son ajenos al PLD, que le solicito tome nota de mi renuncia
a esa organización política.
Minou Tavárez Mirabal
